Otra vez.
Volvemos a lo mismo...
Hoy recordé lo desagradable que es vivir con una persona que tiene un tipo de reacción y me recordé porqué no quiero estar aquí.
Vuelvo a ser yo.
Vuelvo a mi yo introvertida sin ganas de hablar, opinar, ni contar nada. Me doy cuenta que así me ahorro muchos problemas y me siento mil veces mejor. Hice el intento, quise volver a "tener una vida normal", hablando, opinando, riendo, pero no.
No quiero estar aquí, quiero estar sola, lejos de él, lejos de sus demonios, enojos, molestias.
Estoy harta.
Me prometo a mi, aquí y ahora que ya no hablaré. Solo diré lo justo y necesario, no opinaré. Si algo me molesta lo omitiré. No ayudaré, haré que no existo. Mi cuerpo estará aquí, pero mi mente, mi voz y mi pensamiento estarán en Calama.
No miro, no hablo, no opino, no ayudo, solo respondo. Decreto.